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ROSALEEN NORTON: La bruja de Kings Cross

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por Penny Gu

La noche del 2 de octubre de 1917 mientras caía una gran tormenta eléctrica, también nacía en  Dunedin, Nueva Zelanda la artista, escritora, ocultista y bruja, Rosaleen Norton, que más tarde se trasladaría, aún siendo una niña, a Australia donde vivió durante años en el suburbio de Kings Cross, por lo que los medios de comunicación y prensa amarillista le dieron el nombre de “La Bruja de Kings Cross” por sus  intereses y estilo de vida bohemio.

La pequeña Rosaleen se crió con su madre y sus dos hermanas, 10 años mayores a ella, en Sydney, ritmo de vida que le parecía aburrida y depresiva, por lo que prefirió dormir fuera de la casa, en una pequeña  tienda de campaña que construyo en el jardín y donde pasaba el rato con sus mascotas: una araña, un sapo, un lagarto, una tortuga, un perro, un gato y más adelante también una cabra.

Rosaleen tuvo una conexión muy poderosa con el mundo de lo oculto desde muy chica, por lo que empezó a experimentar con la auto hipnosis y así mediante estos experimentos alcanzaba estados de conciencia alterados que le permitían establecer un vínculo más poderoso con otra esfera espiritual.

Pero a los catorce años fue matriculada en la escuela para señoritas de Chastwood, de donde no tardó en ser expulsada por tener un comportamiento “rebelde” y por “corromper” a sus compañeras con terroríficos dibujos y cuentos  de vampiros y demonios.

Por tal razón su madre la envió a la escuela politécnica de Sydney donde estudio arte y donde a la par comenzó a publicar sus relatos ilustrados de horror en el diario Smith’s Weekly a los 16 años, pero sus imágenes fueron perturbadoras e inquietantes para ese público, por lo que el periódico acabó prescindiendo de ella.

Pero esto era solo el comienzo de las adversidades en la vida y arte de Rosaleen, pues al poco tiempo de perder este trabajo murió su madre, lo que la obligo a vivir sola en una habitación que se alquilaba en el piso de arriba de una taberna de marineros llamada Ship and Mermaid Inn (“El barco y la sirena”) con tan solo 17 años de edad.

Para mantenerse obtuvo trabajos como modelo para pintores, mensajera, camarera y ayudante de cocina. Pero este cambio de vida también le trajo mucho tiempo de aprendizaje y enriquecimiento personal ya que fue entonces cuando empezó a estudiar demonología, el lado oscuro de la Kabbalah y se hizo seguidora y practicante de la magia del gran Aleister Crowley.

Varios años mas tarde, una Rosaleen mas madura y mas culta en el arte de la brujería, decidió una vez mas buscar trabajo como ilustradora y fue así como al poco tiempo fue contratada por una revista mensual llamada The Pertinent, que se definía como “librepensadora” y fue entonces cuando conoció a Gavin Greenlees, un joven poeta surrealista con el que comenzó una relación y que le ayudó a preparar su primera exposición en Melbourne.

Esa primera y tan esperada exposición, abrió sus puertas al publico en el año 1951 con 46 mágicas y fascinantes pinturas, pero 2 días después de la inauguración la policía local irrumpió en las instalaciones y decomisó 4 de sus obras ya que eran “obscenas” y que despertaban “apetitos sexuales insanos” en los que las contemplaban.

Por lo que al poco tiempo del suceso  Rosaleen Norton fue procesada por un Acta de ”Ofensas Públicas” que estaba vigente desde 1924, pero finalmente fue absuelta y recibió incluso una indemnización por parte de la policía, pero esta era solo la primera de una serie de acciones de la justicia contra su obra.

A Rosaleen le gustaba experimentar estados alterados de consciencia y la autohipnosis, asi como  practicar distintas formas de magia sexual e incluso, algo de BDSM (Bondage Sadomasoquismo); por lo que en sus ilustraciones reflejaban los demonios y entidades que ella visualizaba durante estas experiencias.

Fue un poco mas tarde cuando Rosaleen y Greenlees se fueron a vivir juntos a Kings Cross, un suburbio de prostitución en  Sidney en el que habitaban muchos artistas bohemios de la época; y ahí sobre su puerta principal se podía apreciar colgado un letrero que decía: “Bienvenidos a la casa de los fantasmas, duendes, licántropos, vampiros, brujas, hechiceros y poltergeists” y su casa tenía todas las paredes decoradas con frescos ocultistas que ella misma había pintado.

En Kings Cross, Rosaleen realizó ilustraciones para libros de diversos escritores y expuso sus cuadros en varios locales, y fue entonces cuando en 1952, Walter Glover decidió publicar un bello ejemplar en cuero de sus pinturas, las cuales iban acompañadas de poemas de Greenlees.

Pero una vez mas los contratiempos policíacos llegaban hasta sus mágicas obras, pues Glover fue declarado culpable de publicar una obra “obscena”, por lo que muchas de sus páginas fueron censuradas, por otro lado los dueños de librerías también se negaron a venderlo; y con este nuevo suceso los diarios no tardaron en armar un escándalo expresando  que aquel libro fue el “más escandaloso ejemplo de obscenidad publicada hasta la fecha en Australia”.

Algunas copias de su obra se salvaron y fueron enviadas a Nueva York, pero apenas llegaron allí, el Departamento Comercial de los Estados Unidos los confiscó y decidió quemarlos.

La fama conseguida por estos escándalos, hicieron que Norton se convirtiera en una de las víctimas favoritas de la prensa amarillista quienes la llamaba “La Bruja de Kings Cross” , y con esto comenzaron las historias de brujería, misas negras, ritos de magia sexual y, por supuesto, satanismo que empezaron a aparecer de forma regular en los periódicos y revistas del momento, pues la sociedad australiana de la época se consideraba estrictamente “cristiana” y asumía como un deber luchar contra toda forma de expresión que bajo ese criterio fuera irreverente o inmoral; por lo que  Norton” era un nombre familiar para los australianos de entonces, pues los diarios acompañaban su nombre con adjetivos como: una mujer indeciblemente perversa y depravada.

Y por si estos acontecimientos no fueran suficientes para la artista o su obra; en 1995, una chica vagabunda con problemas mentales, tuvo un encuentro con la policía en el que insultó a un agente y fue detenida. En su juicio dijo que la vida marginal que llevaba era su consecuencia por haber participado en una misa negra satánica organizada por Rosaleen Norton, cosa que la prensa amarillista se encargó de difundir y amplificar, añadiendo que Rosaleen practicaba horrendos sacrificios de animales.

Rosaleen rechazó públicamente estas acusaciones y explico que aborrecía la mera idea de hacer daño a los animales ya que eran seres sumamente mágicos e importantes en su vida.

Y así, al poco tiempo la chica vagabunda confesó que había inventado todo, pero las autoridades australianas decidieron que era mejor no dejar de vigilar a Rosaleen y su entorno, con lo que poco tiempo después la policía irrumpió violentamente en su casa acusándolos de haber realizado “un acto sexual antinatural” y les mostraron una fotografía que tenían en su poder, donde se podía ver a Greenlees vestido con ropa ritual azotando las nalgas de Rosaleen.

La pareja se llevo una triste sorpresa al ver la foto ya que procedía de la última fiesta de cumpleaños de Rosaleen y había sido tomada por uno de los invitados, el cual los traicionó y la vendió al diario sensacionalista The Sun.

La vida de Rosaleen parecía siempre atraer problemas a ella y a sus amigos cercanos, pues un poco mas tarde el afamado compositor de música clásica inglés, Sir Eugene Goossens, se trasladó a Australia para dirigir la Orquesta Sinfónica de Sydney , el estaba muy interesado por el ocultismo y encontró una copia sobreviviente de “The Art of Rosaleen Norton” y decidió ponerse en contacto con ella.

La pareja decidio encontrarse Eugene y los tres se hicieron muy pronto amigos y luego amantes, pero con esto, Sir Eugene cayó en desgracia unos años después, cuando fue acusado de haber introducido en el país unas máscaras rituales y una colección de fotografías eróticas, con lo que perdió sus puestos en Australia y tuvo que regresar devastado a Inglaterra, despidiéndose de Rosaleen y Greenlees, para siempre.

En 1957 Gavin Greenlees comenzó a  manifestar rasgos de esquizofrenia, deteriorandose rápidamente, llegando incluso a intentar acuchillar a Rosaleen, por lo que en 1964 fue internado en una clínica.

La prensa sensacionalista no dejó nunca de atacar  y  hablar de “la bruja de Kings Cross”. La ley inglesa contra la brujería de 1735 había sido abolida en el Reino Unido en 1951 pero siguió vigente en Australia hasta 1971, sin embargo, Rosaleen se declaraba públicamente orgullosa de ser una bruja sin preocuparse de lanzar hechizos y maldiciones, lo que también ayudó a  incrementar los ingresos por la venta de sus cuadros.

Rosaleen vivió sus últimos años en un edificio grande del que era la única habitante junto a sus mascotas y evadiendo a la prensa, pero algunos periodistas que lograron visitarla coincidían en que extraños fenómenos ocurrían a su alrededor, a lo que la bruja y artista siempre respondía con una risa.

Murió el 5 de diciembre de 1979 a causa de un cáncer avanzado, pero antes de morir dijo estas palabras: “Vine a este mundo con valor y con valor me marcho de él”.

Esta nota es nuestra forma de hacerle un homenaje a esta escritora, pintora y bruja pero sobre todo mujer empoderada, que a pesar de las piedras que encontraba en su camino prefirió usarlas como puentes y no como situaciones que la pudieran detener. Su vida no fue sencilla pero si fue muy mágica, pues no conocía otro modo de percibirla.

Un ejemplo a seguir, pues nunca dejo de creer y defender lo que ella creía y sabia, nunca se dejó atrapar entre la normatividad de los roles o en la estética que según la sociedad de su época se debía tener.

Nunca tuvo miedo de plasmar en sus obras al Dios Pan del que era seguidora o a sus animales de poder, incluso a autorretratarse en múltiples ocasiones como distintas diosas. Su arte es fuerte y, no por los desnudos o las escenas con seres etéreos, sino por su esencia que quedaba impregnada en el alma de quien admiraba su obra.

Una mujer fuerte que amaba la naturaleza y que se identificó con ella por su fortaleza ante adversidades, que podía ser cálida con su entorno pero que también explotaba en sabiduría al pintar, al escribir y, como la diosa anciana, esperaba el momento indicado para defenderse con las palabras adecuadas ante las acusaciones que la llevaron tantas veces a la corte.

Rosaleen Norton no fue una pintora mas, desconocida , aplastada o ridiculizada, ella es una artista digna del reconocimiento de sus obras, ella fue una bruja con cada una de sus letras, un alma indomable.

Gracias por leer esta nota Hystericofan, espero que la hayas disfrutado conociendo una historia mas de tantas olvidadas por los rincones, pero digna de ser contada.

¡Hasta la próxima y feliz reencuentro!

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