Analiza detenidamente la imagen de aquí arriba. ¿Que ves? Un reloj junto a dos vasos de agua. Correcto. Pero mira al reloj. ¿Acaso el te esta mirando a ti?¿Acaso no tiene una mirada desaprobatoria?
El mundo es un lugar complejo, indómito, y existe independientemente de nuestra capacidad para reconocerlo. Los paisajes se amontonan los unos sobre los otros, solapándose (o no haciéndolo) y agolpándose en cordilleras, fiordos y selvas lluviosas. El viento hace que cambie constantemente el lienzo de nubes que cubren el cielo, y bajo ellas desfilan sus propias sombras, que intentan seguirlas atropelladamente deslizándose sobre la topografía irregular del globo.
Cada veinticuatro horas la luz viene y se va y todo lo que tiene la propiedad de reflejarla cambia totalmente de aspecto. Incluso a una escala menor, nuestras posibilidades de conocer directamente a través de nuestros sentidos no mejoran. Nosotros vemos formas, rostros y todo aquello hasta donde nuestra imaginación llegue.
Ejemplos comunes de la pareidolia son:
* Visión de animales o rostros en la forma de las nubes.
* Visión de rostros en las cimas de algunos cerros pedregosos
* Visión de rostros en la parte delantera o trasera de un vehículo (los faros representarian los ojos, la parrilla la boca y el parabrisas la frente o cabeza)
* Imágenes de rostros en aparatos (en la imagen), edificios, etc
* Visión de personas o siluetas en el pavimento.
* Audición de mensajes reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos o reproducidas al revés.
* Avistamientos de ovnis, críptidos, fantasmas u otros fenómenos paranormales.
* Numerosas figuras religiosas o simplemente humanoides en objetos astronómicos como la Luna, la Nebulosa del Águila.
* Imágenes religiosas en objetos cotidianos (árboles, piedras, etc.).
¿Sabes qué es una ‘Pareidolia’?
La vida animal, dotada de movimiento autónomo, se caracteriza por cambiar de lugar, forma y aspecto infinitas veces a lo largo de una generación, y los cambios en las frecuencias de luz, sumados al continuo cambio de lugar y posición de nuestros cuerpos, hacen que los datos brutos de todo lo que percibimos sea un caos imposible de entender.
Nuestro cerebro está equipado con algunos mecanismos para reconocer patrones y continuidades en medio de todo ese desbarajuste sensorial. Las redes neuronales son el medio perfecto para crear sistemas que se activen siempre igual ante estímulos aparentemente distintos. De ahí, que podamos reconocer a las personas próximas a nosotros a pesar de sus cambios físicos y psicológicos. De ahí también que podamos aplicar estrategias similares en diferentes contextos, aplicar lo aprendido a situaciones diferentes e incluso reconocer un plagio en una pieza musical. Sin embargo, esta capacidad tiene también un efecto secundario muy llamativo que recibe el nombre de pareidolia.
La pareidolia es un fenómeno óptico-psicológico que consistente en el reconocimiento de patrones significativos (como caras) en estímulos ambiguos y aleatorios. 
Evolutivamente hemos desarrollado redes neuronales encargadas de procesar estímulos relevantes, de manera que algunos patrones se nos hacen mucho más evidentes que otros.
De hecho, en algún momento de nuestra evolución el sistema visual con el que vamos equipados se volvió increíblemente sensible ante aquellos estímulos que recuerdan a caras humanas, una parte del cuerpo que resulta de gran importancia para la comunicación no verbal. Más adelante, en un punto de nuestra historia nos volvimos capaces de confeccionar infinidad de objetos siguiendo patrones simples, reconocibles y regulares.
Nuestro radar de rostros

Nuestros cerebros están dotados de unos circuitos específicos que se activan para procesar la información visual relativa a las caras de manera distinta al resto de datos, y la parte del encéfalo que contiene estos circuitos es también la responsable del fenómeno de la pareidolia.
Esta estructura se llama giro fusiforme, y en cuestión de centésimas de segundo nos hace ver caras allí donde las hay, pero también allí donde no las hay. Además, cuando ocurre esta segunda posibilidad no podemos evitar tener la fuerte sensación de estar contemplando a alguien, aunque ese alguien sea en realidad una mancha, un peñasco o una fachada. Ese es el poder subconsciente del giro fusiforme: lo queramos o no, se activará cada vez que veamos algo que recuerda vagamente a un rostro. Es la contrapartida por haber diseñado un cerebro que está preparado para enfrentarse a gran cantidad de estímulos cambiantes e imprevisibles.
Así que, aunque por culpa de estas pareidolias a veces nos sentimos vigilados… 
Hay toda una legión de seguidores que fotografían y recopilan todo tipo de objetos y cosas que se les representa como una figura o cara.
Pero así como hay coleccionistas simplemente atraídos por el mero hecho de la curiosidad, también podemos encontrarnos con otros dos tipos de seguidores de la pareidolia:
– Los Místicos, espirituales: aquellos que ven imágenes como señales o medios oraculares. una habilidad mental muy usada en lectura de cera, de té o de café, que gracias a la capacidad de nuestro cerebro nos permite mirar más allá! 
– Los religiosos: aquellos que ven imágenes religiosas, el rostro de Cristo, la Virgen María o incluso el demonio en cualquier parte: una pared, una tostada, la suela del zapato.
– Los amigos de las teorías de la conspiración: los que intentan encontrar una respuesta a fenómenos sobrenaturales, paranormales o relacionados con turbios asuntos políticos o militares.
– Vigilantes de la moral, que se dedican a buscar dibujos de carácter sexual subliminalmente camuflados en las películas de Disney, en la naturaleza o en logotipos.
El fenómeno de la pareidolia está continuamente siendo estudiado por psicólogos y expertos que tratan de averiguar el porqué nuestro cerebro detecta esos objetos, rostros o figuras donde tan solo hay una sombra, una mancha de grasa o una nube y donde en realidad no hay nada.
Es curioso comprobar cómo muchas personas que no son capaces de distinguirlo a simple vista, si se les estimula indicándoles cómo y dónde se encuentra la figura, pueden llegar a sugestionarse y ver algo que realmente no está o no ven.
Se ha descubierto que la pareidolia no es una anomalía cerebral o de la imaginación sino una función conjunta de la corteza frontal y la corteza visual posterior. Este trabajo conjunto ayuda a generar expectativas enviando señales que mejoran los estímulos de interpretación del mundo que nos rodea, ayudando a la formación de estas imágenes, inexistentes para la mayoría.

“Nuestros resultados sugieren que es común que la gente vea características inexistentes porque los cerebros humanos están cableados de forma única para reconocer caras, por lo que incluso cuando sólo hay una ligera sugerencia de rasgos faciales, el cerebro los interpreta automáticamente como un rostro”, afirma Kang Lee, líder del estudio.
Una de las muchas grandezas del cerebro humano
… es bueno recordar que estos fenómenos tienen su razón de ser en el trato especial que nuestro cerebro dispensa a los patrones que pueden leerse en pleno ir y venir de imágenes confusas. Nuestros cerebros nos hacen sabios, pero la naturaleza hace útiles a nuestros cerebros. A partir de hoy, cuando tu cerebro detecte una cara ahí donde sólamente hay un objeto, recordarás también este artículo.
Curiosidades
- ¿Sabías que algunas personas dijeron haber visto la silueta del diablo en el humo que salía de las torres gemelas en el atentado del 11 de setiembre de 2001?
- El año pasado estaba a la venta en eBay un trozo de pollo supuestamente con la forma del ex presidente de Estados Unidos, George Washington. Una persona lo adquirió por 8100 dólares.

In this Feb. 21, 2012 file photo, a McDonald’s Chicken McNugget found by Rebekah Speight of Dakota City, which she believes resembles President George Washington is placed next to a U.S. quarter dollar bearing the image of the president. Speight sold the three-year-old nugget for $8,100 on eBay. (AP Photo/Sioux City Journal, Nathan Robson, File)
- Diana Duyser, una ciudadana estadounidense, se encontraba desayunando en su hogar y acababa de dar un mordisco a una tostada cuando se dio cuenta de que en ella se podía ver una imagen de la virgen. La señora conservó la tostada durante muchos años, antes de venderla en eBay por la módica suma de 18500 dólares.

- El estudio de diseño Onformative de Alemania creó un programa llamado Google Faces, el cual estudia miles de imágenes de la topografía de la faz de la Tierra, tomadas por los satélites y subidas a Google Maps, en busca de “caras”.

Se trata de la mayor búsqueda de pareidolia hasta el momento, realizada en forma totalmente automatizada. El programa sencillamente busca patrones compatibles con un rostro, y los ha encontrado en muchísimas imágenes satelitales.
Por ejemplo, halló un perfil espeluznante en Magadan, una remota región de Rusia, una criatura de aspecto muy desagradable en las montañas de Alaska, y un tipo con pelos en la nariz en Kent, Inglaterra.
El fenómeno de la pareidolia es realmente muy interesante. En Internet fácilmente encontrarás muchas páginas donde las personas han subido fotos, puedes divertirte un rato observando los lugares más extraños donde la gente se ha imaginado caras.
Fuente Psicólogo Adrián Triglia




