Farah Leyeli Zeraoui
La Religión Wicca cuenta con lo que en Antropología del poder se denomina como “poder simbólico”, Bordieu explica el poder como una relación desigual de fuerzas móviles y de distinto rango, con coherencias y contradicciones. (Bordieu, 2000) El poder simbólico en Wicca, es un poder de construcción de la realidad que crea el sentido inmediato del mundo, sobre todo del individuo como ser insertado en una sociedad. Este poder se ve reflejado en el discurso, que como dice Foucault “El discurso transporta y produce poder” (Foucault, 1985), junto con las palabras es lo que le da la consistencia al poder simbólico. Las palabras y el discurso se ven en la manera de llevar a cabo un ritual, pues por medio de las palabras es que se “activa” la magia, los decretos y el llamado de los elementos (fuego, aire, agua y tierra) para que acompañen y protejan a los witans en el desarrollo de su ritual. También lo vemos en la manera en que un Sumo Sacerdote enseña a los principiantes lo que sabe, el poder apantalla y en este caso el conocimiento a través del estudio y la práctica es lo que da la legitimidad con los otros covens, grupos paganos y sociedad wiccana.
Los símbolos de poder en Wicca son de capital simbólico objetivado, la vestimenta, las varitas, las escobas, los calderos, las velas, el altar, etc. Estos demuestran el estatus y conocimiento del witan. Ellos lo ven como un poder mágico, este se define en y por una relación determinada entre los que ejercen el poder y los que los sufren, es decir, en la estructura misma del campo donde se produce y se reproduce la creencia (Bordieu, 2000) que puede ser a través de un ritual, porque es ahí donde vemos todos estos elementos cumpliendo una función de transmutación, es decir que tienen el poder de transmutar las energías (principalmente).
Ahora tomaré una definición de Geertz sobre religión, que es “un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones de una aureola de efectividad tal que los estados de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados de ánimo y motivaciones parezcan de un realismo único» (Geertz, 2003) Con esto tenemos que el simbolismo religioso es el que marca las pautas de comportamiento en los creyentes, y son estos mismos símbolos lo que modelan las actuaciones humanas. Wicca está lleno de simbolismo, la manera de hacer los rituales es distinta para cada persona y cada coven, depende de la finalidad del ritual, quien dirija la ceremonia y la tradición a seguir, lo que sí es una constante son los artefactos presentes en el altar que representan a los cinco elementos: agua, tierra, fuego, aire y espíritu.
La religión es poder, supongo que es más claro verlo en las religiones de libro (Cristianismo, Judaísmo e Islam) por que las reglas están inscritas en los libros sagrados y los líderes (Papa, Ayatolahh, Imam, Rabino, etc.) son quienes interferían entre el creyente y la divinidad, es decir que tienen el poder de decir que tiene que hacer, cómo, porqué, para qué, si se está bien, mal, etc. En Wicca el poder se analiza desde distintos puntos de vista, pues no hay una sola persona en la que radique el poder, en esta religión se adora a la dualidad, al Dios y a la Diosa (sobre todo a los atributos de ambos). No hay un libro que regule normas, solo hay un principio por el que se rigen todos “Haz lo que quieres, mientras no dañes a nadie”. También existe el poder de los elementos que son de suma importancia, por que rigen en cada aspecto de la vida del hombre, y por supuesto en los rituales. Cada Coven se maneja como quiere, no hay quien regule estatutos o normas a nivel Internacional (ni nacional), pero sí existen algunos conceptos que son generales que son los que tomaré en cuenta.
En “Una pizca de destino: la religión como experiencia, significado, identidad, poder” (2002) Geertz hace varias reflexiones sobre la noción de la religiosidad junto con William James, quien ve la religiosidad como un asunto mera mente personal. En la actualidad la religiosidad puede verse sumergida en identidad y poder. Wicca es un claro ejemplo de eso, como ya dije antes el poder se ve más claramente definido en un ritual, quien puede llevarlo a cabo, quien puede participar en él y de qué manera (es decir de manera pasiva como mero espectador o de manera activa llevando parte del ritual).
Para participar en un ritual se debe de estar iniciado (o en vías de iniciación) las personas que han recibido la iniciación tradicional, es decir, que han recibido la conveniente formación y entrenamiento además de la «transmisión de linaje» por parte del iniciador. Esta creencia en la transferencia de poder no tiene mucha relevancia entre los wiccanos eclécticos, que suelen realizar rituales de auto-dedicación para simbolizar su entrada en la religión. Para llegar a ser iniciado se tiene que tomar un curso en el coven que dura mínimo un año un día (toda una rueda del año pagano completo) donde el witan aprende lo básico y va participando en los rituales de manera básica (prender las velas, etc) conforme va avanzando en su iniciación puede llegar a invitar a los elementos a participar en el ritual, para esto se necesita un gran poder energético y ser elocuentes al invitarlos: “Invoco y convoco al poder elemental del elemento del ____ para que participe en este ritual de ____ con tu (y de dicen las cualidades que queremos del elemento). Bienvenido y Bendito seas.” Siempre se tiene que resaltar el por qué y para que se invita a cada elemento, marcando alguna de sus cualidades. A su vez la persona que invita al elemento es la misma que debe despedirlo agradeciéndole el haber sido participe del ritual, y pidiéndole que parta en paz y total armonía. Para Wicca cada elemento tiene su poder bueno o malo, el agua los limpia, los purifica, pero a su vez los puede ahogar, crear maremotos, tsunamis, etc. Por eso siempre se les debe de tratar con sumo respeto, para no despertar su parte colérica-destructora.
En las formas tradicionales de wicca existen tres grados de iniciación y solamente un witan puede hacer a otro brujo. El proceso a través del cual un individuo es hecho brujo es llamado «iniciación» y existen tres niveles o grados comúnmente llamados «primer», «segundo» y «tercer» grado de iniciación. Sólo un witan de segundo o tercer grado puede iniciar a otro en la Wicca, y sólo uno de tercer grado puede iniciar a otro en el tercer grado de iniciación. Un witan de tercer grado de iniciación es llamado «Sumo Sacerdote» o «Suma Sacerdotisa», y está capacitado para crear su propio coven si así lo desea.
En Wicca hombres y mujeres son iniciados igualmente, y son siempre más viejos en su primer grado de iniciación: la edad mínima para iniciarse son los 18 años. Aunque no hay razón para que los adolescentes no fueran admitidos en festivales abiertos con el permiso de los padres, ni que no fueran admitidos en organizaciones no iniciáticas como la Children of Artemis o la Pagan Federation en Inglaterra.
Algunos covens han incluido un rango preliminar llamado «neófito» y este no es obligado por los juramentos tomados por iniciados, y así tienen la oportunidad de examinar la tradición antes de comprometerse. Los neófitos, sin embargo, no son considerados para participar en ciertos aspectos de la tradición hasta que no tomen el primer grado de iniciación, como los rituales (también llamados Sabbats) mayores: Samhain, Imbolc, Beltane y Lammas. Porque son los que más energía usan, y cualquier persona que no sabe controlarla puede resultar física y mentalmente agotado. Están relacionados directamente con los cambios del Año, con las cosechas, el nacimiento del ganado, la fertilidad y el aumento o disminución de la Luz y Fuerza del Sol. En comparación con los Sabbats Menores son más generales e incluyen a la Diosa y el Dios en las celebraciones.
Con esto tenemos que el poder simbólico en Wicca es sumamente importante, pues rige las normas de los rituales y de los covens. Por lo analizado en este trabajo el más sabio es el más viejo, el que más poder tiene en la comunidad porque es el que más ha participado en rituales, estudiado, iniciado a otros. Por lo tanto su palabra siempre irá primero, y su opinión será la que más se tome en cuenta.
No cualquiera puede dirigir un ritual, se tiene que pasar por un largo proceso (casi siempre cada rango dura un año un día), donde el más fuerte es el que perdura y pasa todas las pruebas para ser quien tenga el poder de dirigir un ritual. Y se le respete por lo que representa.
BIBLIOGRAFÍA:
Bourdieu, Pierre, 2000 “Sobre el poder simbólico”, en Intelectuales, política y poder ,traducción de Alicia Gutiérrez, Buenos Aires, UBA/ Eudeba, pp. 65-7
- Foucault, 1985. Un diálogo sobre el poder, Madrid, Alianza.
Geertz, Clifford 2000. Negara. El Estado-teatro en el Bali del siglo XIX. Barcelona, Paidós.
____________2002. Reflexiones antropológicas sobre temas filosóficos. Barcelona: Paidós.
____________2003 La interpretación de las culturas. Editorial Gedisa España.
